Muxía: el secreto mejor guardado de Galicia que rivaliza con cualquier destino de moda

Mientras turistas y viajeros en camper se agolpan en Sanxenxo, existe un pueblo que ofrece todo lo que buscan y más: acantilados salvajes, playas vírgenes, gastronomía marinera auténtica y una quietud que desaparece en los destinos saturados. Muxía, en la Costa da Morte, es ese lugar donde la tradición gallega sigue viva en los secaderos de congrio, donde las rocas guardan historias milenarias y donde un atardecer sobre el océano vale más que cualquier selfie en las redes sociales.

El corazón de Muxía late en el Santuario da Virxe da Barca, un templo rodeado de formaciones rocosas que parecen esculpidas por gigantes antiguos. La leyenda cuenta que la Virgen llegó aquí en una embarcación de piedra para animar al apóstol Santiago, y los pobladores aún señalan las rocas que representaban aquella barca mítica: la Pedra de Abalar es la embarcación, la Pedra de O Temón el timón, la Pedra dos Cadrís la vela. Junto al santuario reposa el faro de Muxía y A Ferida, el monumento que recuerda la catástrofe del Prestige. Las piedras no son decoración aquí; son parte del tejido cultural, guardianas de creencias y tradiciones que han resistido siglos.

¿Qué hace tan especial a este pueblo marinero que parece olvidado por los circuitos turísticos masivos? El puerto sigue siendo el alma del lugar. Pasear por la zona portuaria es encontrarse con los tradicionales secaderos de congrio, una actividad que apenas sobrevive en otros rincones de Europa. Es una de esas curiosidades que te hace entender quién es Muxía de verdad, no el que aparece en las postales.

La costa aquí no decepciona. La playa de Nemiña invita al baño, la de Lourido ofrece paseos contemplativoss, Moreiras y Arnela desnudan la belleza rocosa y salvaje de Galicia. Pero guardar la mejor parada para el atardecer es obligatorio: Cabo Touriñán. Sanxenxo presume de fiestas, pero aquí presumen de ser el punto más occidental de la España peninsular, y alrededor de los equinoccios permite contemplar el finis solis, ese último rayo de luz continental que desaparece en el Atlántico.

Para los que viajan en camper, Muxía ofrece opciones de aparcamiento variadas: desde áreas junto al mar hasta campings con servicios en los alrededores, incluso zonas de estacionamiento gratuitas. No es solo un pueblo donde dormir frente al océano; es un lugar donde descubrir cómo sigue latiendo la Galicia auténtica, lejos del ruido de los destinos de moda.