A 8.000 kilómetros de España, en el estado indio de Andhra Pradesh, llueve un 44% menos de lo normal. Un El Niño catalogado ya como «muy fuerte» ha provocado el peor monzón en once años. O eso dicen los medios. La realidad es más complicada, y podemos verla en el precio del arroz.
Llevamos años repitiendo que El Niño apenas nos toca. Mentira a medias. Cuando India estornuda, nuestros agricultores se resfrían, aunque no lo sepamos. Los productores de arroz en las marismas del Guadalquivir sembraron el 100% de sus 36.500 hectáreas por segundo año consecutivo. En 2023, no plantaron nada. ¿La razón? Los silos aún guardaban el 40% de la cosecha anterior y el mercado estaba paralizado. «No hay mercado», resumía Eduardo Vera de la Federación hace apenas un mes.
Pero aquí viene lo interesante. En octubre de 2025, el arroz indio tocó mínimos que no se veían desde hace nueve años. India cerró el año con un récord histórico: 57,57 millones de toneladas almacenadas en el país, con la Food Corporation guardando por sí sola 33,59 millones. Parece un colchón imposible de agotar. Parece que nada puede fallar.
Sucede que en 2023 pasó algo distinto. Cuando el arroz tailandés disparó su precio a máximos de 15 años en agosto, todos culparon al clima. Error. India, en año electoral, prohibió las exportaciones de arroz blanco no basmati. Esa fue la verdadera bomba, no el fenómeno meteorológico. Hoy la pregunta central es qué decide hacer Nueva Delhi. Porque aquí está el quid: es geopolítica, no climatología.
El arroz español compite directamente con el indica asiático y ese es uno de los caminos menos evidentes por los que El Niño impacta en la península. Pero hay muchos más invisibles. El azúcar subió un 11,9% en agosto. Los aceites vegetales alcanzan máximos desde 2022. Perú cerró antes de tiempo su temporada de anchoveta, la proteína base de los piensos que comen nuestros cerdos y nuestras piscifactorías. Una cadena de suministro cada vez más global, cada vez más frágil. Mientras India quiera, el arroz seguirá llegando. Pero ¿cuándo dejará de querer?






