Durante décadas hemos perseguido la misma solución: capturar toda la energía posible mientras el sol brilla, guardarla en baterías y recuperarla cuando llega la oscuridad. Una empresa estadounidense acaba de plantear algo radicalmente diferente. ¿Y si, en lugar de almacenar luz, simplemente la buscamos donde nunca se apaga?
Overview Energy ha recaudado millones de dólares para desarrollar un proyecto que suena a ciencia ficción pero funciona con física conocida: colocar satélites equipados con enormes paneles solares en órbita geosíncrona, a unos 36.000 kilómetros de altura, donde reciben luz solar casi de manera continua. Desde allí, estos satélites transformarían esa energía en haces de infrarrojo cercano invisibles que viajarían hacia la Tierra para recargar las instalaciones solares terrestres cuando amanece la noche.
El problema que resuelven es tan viejo como la energía fotovoltaica misma. Los paneles solares actuales son baratos y eficientes, pero tienen una limitación que ninguna innovación puede eliminar desde la superficie: solo generan electricidad cuando reciben radiación solar directa. Por eso la industria ha invertido decenas de miles de millones en baterías cada vez más grandes, más baratas y más eficientes. Overview propone saltarse ese paso: ¿para qué guardar energía si podemos evitar que se agote?
Lo ingenioso del proyecto está en su sencillez práctica. Otros planes de energía solar espacial, como los investigados en Caltech, utilizan microondas que atraviesan mejor las nubes. Pero requieren estaciones receptoras especializadas. Overview usa haces de infrarrojo cercano de aproximadamente un kilómetro de ancho que pueden ser captados por los paneles solares convencionales que ya instalamos en tierra. Los parques solares necesitarían balizas que indiquen al satélite dónde dirigir la energía, y el sistema podría redirigirse según la demanda.
El despliegue total contemplaría miles de satélites, cada uno con superficies fotovoltaicas del tamaño de dos campos de fútbol. Una escala que requeriría inversión pública masiva y cooperación internacional para regular el espacio orbital. Todavía hay obstáculos técnicos sin resolver: cómo mantener la precisión del haz infrarrojo a través de la atmósfera, cómo garantizar la seguridad de la transmisión de energía, qué ocurre cuando llueve o hay tormenta. Pero Overview ya está en conversaciones con gobiernos europeos para comenzar pruebas pilotos en los próximos años.






