Qantas apuesta por el lujo extremo: un Mercedes-Maybach de 200.000 euros para conectar terminales

Mientras la mayoría de los pasajeros se aprietan en autobuses abarrotados entre terminales, las aerolíneas más exclusivas libran una batalla silenciosa por ofrecer los traslados más suntuosos. Lufthansa, Air France y Emirates ya miman a sus clientes de Primera Clase con chóferes particulares y vehículos de alta gama. Ahora Qantas sube la apuesta con algo que roza lo absurdo: un Mercedes-Maybach EQS valorado en más de 200.000 euros.

La compañía australiana está probando este «servicio de traslado premium» en el aeropuerto de Sídney entre septiembre y noviembre. Los pasajeros seleccionados de Primera Clase que hagan conexión entre la Terminal 1 Internacional y la Terminal 3 Nacional serán recogidos por un miembro del personal de Qantas y conducidos en el lujoso SUV eléctrico hasta la zona de embarque. No hay colas, no hay confusión, no hay ese olor a sudor que impregna los pasillos de los autobuses convencionales.

Claro está, la exclusividad tiene precio. Para acceder a este servicio necesitas un billete de Primera Clase que ronda los 3.700 euros en el mejor de los casos, aunque el trayecto de Sídney a Londres o Los Ángeles puede costar hasta 9.300 euros. A esa cifra, un viaje en Maybach parece casi un regalo.

El vehículo en cuestión presume de autonomía de hasta 600 kilómetros, lo que significa que puede realizar numerosos traslados sin necesidad de recargarse. En la parte trasera, dos asientos independientes gigantescos ofrecen reclinación, ventilación, función masaje e incluso una nevera integrada para botellas. Las mesas plegables y el sistema de sonido envolvente cierran un equipamiento que suena más a suite de hotel que a automóvil.

Lo curioso es que este servicio no tiene precedentes en Australia. Hasta ahora, ninguna aerolínea había ofrecido un traslado entre terminales con chófer y un vehículo de este nivel. El Mercedes-Maybach EQS representa el primer paso de Qantas en esta dirección, aunque la prueba piloto limitada sugiere que la compañía todavía está tanteando si el mercado australiano está dispuesto a pagar por semejante capricho.

Mientras tanto, los pasajeros de clase turista seguirán esperando en las colas de los autobuses, preguntándose qué se siente al recorrerse cien metros en un coche que cuesta más que una casa en algunos barrios de Sydney.