De cuatro horas de escalada a 57 segundos en ascensor: cómo dos gigantes de cristal cambiaron la vida de una aldea china

Cada mañana, ochenta y un niños suben a un ascensor de cristal que trepa 288 metros por la pared vertical de un cañón remoto en Yunnan. Hace poco más de un año, ese viaje de menos de un minuto era imposible. Entonces los estudiantes de la aldea de Nizhuhe gastaban hasta cuatro horas escalando senderos peligrosos, agarrándose a cuerdas tendidas en la roca, arriesgándose en cada paso. Ahora, en 57 segundos, el nuevo ascensor Fuyao los deposita en la cima, donde un teleférico los lleva hasta la escuela.

Fue el 31 de julio de 2026 cuando entró en funcionamiento este segundo coloso. Lo precedía el Qingyun, operativo desde 2022 y ligeramente más modesto: 260 metros de altura, capacidad para 40 personas. Pero el Fuyao lo supera en todo. Su interior completamente acristalado convierte la trayectoria en un espectáculo: los pasajeros contemplan el Gran Cañón del Río Nizhu desplegarse bajo sus pies mientras ascienden a cinco metros por segundo. La velocidad no deja mucho tiempo para el mareo.

Que dos ascensores gigantes funcionaran conjuntamente parecía excesivo al principio. Los planificadores los imaginaron como atracción turística, una forma de llevar visitantes a las alturas del cañón. Pero rápidamente se convirtieron en algo mucho más práctico: el transporte diario de 15.000 personas. Juntos cierran una capacidad de 1.200 usuarios cada hora, conectando la aldea aislada con el resto del mundo.

Construir infraestructura en acantilados de roca cárstica, en zona sísmica activa y con espacio de trabajo reducido a una simple cornisa, exigió soluciones de ingeniería sofisticadas. El proyecto del Fuyao comenzó en 2024 y costó 68 millones de yuanes, unos 8,8 millones de euros. Cuando sumas el primer ascensor, el teleférico, las pasarelas y demás sistemas, la inversión total ronda los 47 millones de euros. El viento del cañón sopla impredecible, el trabajo se hacía entre niebla espesa, y los ingenieros de Ningbo Hongda Elevator debieron reinventar varios detalles para garantizar seguridad en un entorno que parece diseñado para rechazar cualquier construcción humana.

¿Qué pasará con la aldea ahora que desapareció la barrera geográfica que la aislaba? Los maestros llegaban a caballo. Los suministros viajaban en canastas. Los enfermos, cuando podían moverse, tardaban horas en recibir ayuda. Esa vida está cambiando acelerada. El ascensor Fuyao, con su velocidad de vértigo y sus paredes transparentes, es más que un transporte: es la puerta que se abre a un lugar que fue olvidado durante siglos.

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